{"id":848,"date":"2026-03-24T10:45:06","date_gmt":"2026-03-24T13:45:06","guid":{"rendered":"https:\/\/elrepublicano.ar\/?p=848"},"modified":"2026-03-27T17:27:51","modified_gmt":"2026-03-27T20:27:51","slug":"a-medio-siglo-del-abismo-memoria-verdad-y-republica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elrepublicano.ar\/?p=848","title":{"rendered":"A medio siglo del abismo: Memoria, Verdad y Rep\u00fablica"},"content":{"rendered":"<p>A 50 a\u00f1os del 24 de marzo de 1976, la Argentina reflexiona sobre el colapso de sus instituciones, la tragedia del terrorismo de Estado y la imperiosa necesidad de resguardar la convivencia democr\u00e1tica frente a los extremismos.<\/p>\n<p>El calendario marca una cifra redonda que estremece la conciencia nacional: medio siglo nos separa del inicio de la \u00faltima dictadura militar en la Argentina. Cincuenta a\u00f1os de un quiebre que no solo dej\u00f3 una estela de dolor, desapariciones y muerte, sino que represent\u00f3 el fracaso m\u00e1s rotundo de la pol\u00edtica y el derecho en nuestra historia. Sin embargo, para que la memoria sea un ejercicio de aprendizaje y no un arma de divisi\u00f3n, el an\u00e1lisis debe ser completo. La Rep\u00fablica demanda mirar el 24 de marzo de 1976 no como un rayo en un cielo sereno, sino como el desenlace de un torbellino de violencia, vac\u00edo de poder y degradaci\u00f3n institucional que ven\u00eda gest\u00e1ndose a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>El golpe de Estado fue el acto final de una agon\u00eda democr\u00e1tica. Para 1976, el gobierno de Mar\u00eda Estela Mart\u00ednez de Per\u00f3n se encontraba en un estado de descomposici\u00f3n terminal. La orfandad pol\u00edtica tras la muerte de Juan Domingo Per\u00f3n en 1974 dej\u00f3 el mando en manos de una gesti\u00f3n err\u00e1tica, capturada por facciones oscuras como la Triple A, liderada por Jos\u00e9 L\u00f3pez Rega. La represi\u00f3n paraestatal, el descalabro econ\u00f3mico del \u201cRodrigazo\u201d y una inflaci\u00f3n asfixiante crearon un escenario de anomia social. El Estado hab\u00eda renunciado a su rol de garante del orden bajo la ley mucho antes de que los tanques salieran a la calle. Los decretos de \u201caniquilamiento\u201d de la subversi\u00f3n de 1975 ya hab\u00edan trazado un camino peligroso, delegando en las Fuerzas Armadas funciones que desbordaban el control civil.<\/p>\n<p>Es imposible entender el horror posterior sin considerar el papel de la subversi\u00f3n armada que asol\u00f3 al pa\u00eds desde finales de la d\u00e9cada del 60. Grupos como Montoneros y el ERP decidieron que el camino hacia el poder no era la urna, sino el fusil. Estas organizaciones no solo desafiaron a gobiernos de facto, sino que continuaron su ofensiva sangrienta durante los periodos de democracia constitucional, despreciando la voluntad popular y las instituciones republicanas. Sus atentados, secuestros y asesinatos generaron un clima de terror que sirvi\u00f3 de pretexto \u2014aunque nunca de justificaci\u00f3n\u2014 para la irrupci\u00f3n militar. La violencia pol\u00edtica de los setenta fue un veneno que corroy\u00f3 el tejido social, instalando la idea de que la eliminaci\u00f3n del adversario era una v\u00eda leg\u00edtima de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, la respuesta del Estado ante ese desaf\u00edo fue la peor de las traiciones a la ciudadan\u00eda. Al tomar el poder por la fuerza, la Junta Militar no busc\u00f3 restaurar el orden republicano, sino que instaur\u00f3 un plan sistem\u00e1tico de terrorismo de Estado. All\u00ed reside la mayor responsabilidad y el pecado original del proceso: el Estado, que debe ser el escudo de los derechos individuales, se convirti\u00f3 en el verdugo clandestino. El uso de centros clandestinos de detenci\u00f3n, la tortura y la desaparici\u00f3n forzada de personas no fueron errores de c\u00e1lculo, sino una metodolog\u00eda criminal que priv\u00f3 a los acusados de cualquier derecho a juicio y defensa, principios sagrados de cualquier naci\u00f3n que se pretenda civilizada.<\/p>\n<p>Desde una visi\u00f3n republicana, el 24 de marzo nos ense\u00f1a que el fin nunca justifica los medios. Ni la supuesta &#8220;revoluci\u00f3n socialista&#8221; justificaba el asesinato por parte de la subversi\u00f3n, ni la &#8220;salvaci\u00f3n de la patria&#8221; justificaba el terrorismo de Estado. La Rep\u00fablica es, por definici\u00f3n, el gobierno de las leyes y no de los hombres \u2014ni de los hombres de armas, ni de los l\u00edderes mesi\u00e1nicos\u2014. Cuando se abandona la Constituci\u00f3n para abrazar el mesianismo o la fuerza bruta, el resultado es siempre la tragedia.<\/p>\n<p>A cincuenta a\u00f1os de aquel fat\u00eddico d\u00eda, la Argentina ha logrado sostener el periodo democr\u00e1tico m\u00e1s largo de su historia. Es un triunfo colectivo, pero a\u00fan fr\u00e1gil. La calidad institucional sigue siendo una materia pendiente; la justicia, a veces lenta o parcial, lucha por ser el \u00e1rbitro imparcial que la Rep\u00fablica exige. Recordar este aniversario con ecuanimidad implica reconocer a todas las v\u00edctimas y condenar todas las violencias, sin que esto signifique equiparar las responsabilidades de una banda armada con las de un Estado que posee el monopolio de la fuerza y la obligaci\u00f3n de proteger a sus habitantes.<\/p>\n<p>La memoria debe servir para unir bajo un mismo paraguas: el del &#8220;Nunca M\u00e1s&#8221; a los golpes de Estado, pero tambi\u00e9n el del &#8220;Nunca M\u00e1s&#8221; a la violencia pol\u00edtica como m\u00e9todo de cambio social. La verdadera reparaci\u00f3n hist\u00f3rica no se encuentra solo en los estrados judiciales, sino en el fortalecimiento diario de las instituciones, en la divisi\u00f3n de poderes y en el respeto irrestricto a la libertad individual.<\/p>\n<p>Que estos 50 a\u00f1os no sean solo una cifra en un almanaque de reproches, sino la oportunidad de renovar un pacto republicano inquebrantable. Que el dolor del pasado nos gu\u00ede hacia un futuro donde la ley sea la \u00fanica soberana, y donde el di\u00e1logo democr\u00e1tico sea la herramienta exclusiva para resolver nuestras diferencias. Solo as\u00ed, honrando la verdad completa y la justicia plena, podremos cerrar las heridas que a\u00fan sangran en el coraz\u00f3n de la Patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 50 a\u00f1os del 24 de marzo de 1976, la Argentina reflexiona sobre el colapso de sus instituciones, la tragedia del terrorismo de Estado y la imperiosa necesidad de resguardar&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":849,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,6],"tags":[],"class_list":["post-848","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/848","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=848"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/848\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":850,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/848\/revisions\/850"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/849"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=848"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=848"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elrepublicano.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=848"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}