Al ministro de Economía le sobra optimismo y todo funciona de maravillas, en una Argentina con realidades cada día más dispares y complejas
Luis Caputo, brindó una entrevista televisiva en la que proyectó un panorama de optimismo extremo para el futuro inmediato de la Argentina. Durante su intervención, el funcionario afirmó con contundencia que el año próximo no presentará las tensiones tradicionales de un periodo electoral, definiéndolo como “un paseo por el parque”.
Según su visión, el país experimentará una situación de tranquilidad económica inédita, fundamentada en una percepción de estabilidad que, asegura, es compartida incluso por gobernadores opositores.
Caputo destacó que, tras participar en eventos internacionales, observó a mandatarios provinciales de distintos signos políticos admitir que no hay posibilidad de retroceder, valorando la gestión actual por encima de sus propias expectativas.
En cuanto a la volatilidad de los mercados, el titular de Hacienda descartó que las situaciones políticas internas afecten el riesgo país o las inversiones. Para el ministro, la única amenaza real para la estabilidad reside en el temor al regreso del kirchnerismo, al que calificó como el infierno para la mayoría de la gente. En este sentido, explicó que la reticencia de algunos sectores a depositar dinero en los bancos responde a este factor de incertidumbre, aunque él considera que la probabilidad de un retorno de la gestión anterior es nula. No obstante, admitió que el mercado aún procesa ese miedo residual como información relevante al momento de tomar decisiones financieras.
Respecto a los indicadores actuales, Caputo negó de forma enfática la existencia de una estanflación, sosteniendo que los datos muestran un consumo en niveles históricos y récords en diversos sectores de la actividad económica. Si bien reconoció que en marzo la inflación podría ser más alta y el nivel de actividad más bajo debido a factores coyunturales, defendió la solidez del plan económico. El ministro subrayó que el cambio en el consumo es palpable a través del regreso del crédito y el aumento en la venta de bienes durables, como las motos.
Finalmente, Caputo defendió la transparencia de la regularización fiscal y los créditos hipotecarios, a los que considera un motor de reactivación fenomenal. Al responder sobre la baja en la recaudación, aclaró que es una consecuencia directa de la eliminación de impuestos y no de una recesión. Con un estilo directo, concluyó que la sociedad valora su franqueza y su capacidad para gestionar basándose en datos incontrastables, alejándose de los discursos políticos tradicionales para enfocarse en una recuperación que, según sus palabras, ya se nota claramente en la realidad cotidiana.
Luis Caputo también defendió a Manuel Adorni calificando las polémicas en su contra como “irrelevantes” y asegurando que “lo banca a muerte” porque es una persona íntegra y honesta.
Sostuvo además que el escándalo por el viaje de la esposa del funcionario no le costó “ni un centavo” al Estado y que la situación no afecta en absoluto a la economía ni al riesgo país.
Mientras Caputo celebra la baja de inflación y la “reactivación” en góndolas, los hogares argentinos enfrentan tarifazos, caída del consumo y una recesión que golpea la industria. El optimismo oficial contrasta con la dificultad diaria para llegar a fin de mes reflejando una profunda brecha entre los datos macroeconómicos y la realidad del bolsillo.
