Los industriales le piden al gobierno medidas de reactivación.
Los empresarios nucleados en la Unión Industrial Argentina (UIA) le reclaman al gobierno del presidente Javier Milei políticas económicas que reactiven la demanda interna y frenen el deterioro que viene sufriendo la producción nacional.
Los números muestran que la industria se contrae y como consecuencia se pierden aceleradamente puestos de trabajo en muchos sectores productivos.
A modo de ejemplo la industria manufacturera tuvo una caída interanual de mas del 3 % y el empleo formal en ese sector se redujo en 5.300 puestos de trabajo. Más de la mitad de las pymes registraron caídas en sus niveles de producción y ventas.
Según los informes que elabora la UIA los desempeños productivos son desiguales según los rubros.
La industria atraviesa momentos disimiles según el rubro que se analice, la dinámica productiva esta fuertemente marcada por tres velocidades.
Existen profundas diferencias entre los sectores que crecen como el agro y la energía gracias al mercado externo y aquellos que caen por la retracción del mercado interno y el consumo.
Los industriales piden con urgencia mejor acceso al crédito y el financiamiento y estimular el mercado interno.
En sus documentos la Unión Industrial Argentina señala que: “Es de vital importancia fomentar el crédito productivo a través de una baja en las tasas y tomar medidas de política económica orientadas a reactivar el consumo”.
También los empresarios admitieron que la industria nacional debe mejorar sus precios y su producción para competir con los productos extranjeros que ingresan al país.
Los industriales se comprometieron a elaborar propuestas que permitan fortalecer a la industria como motor del crecimiento del país, generando riqueza y empleo formal.
Por otra parte representantes de las pymes presentaron ante diputados y senadores de la Nación una propuesta orientada a sostener el empleo, preservar el entramado productivo nacional y promover la reactivación económica en la Argentina.
El documento parte de un diagnóstico compartido por gran parte del sector manufacturero, comercial y de servicios: caída de la producción, elevados niveles de capacidad instalada ociosa y crecientes dificultades financieras que afectan a numerosas pequeñas y medianas empresas.
