Tras un año de fluctuaciones y estancamiento económico, la desocupación escaló 1,1 puntos porcentuales respecto al cierre de 2024, afectando a más de 1,7 millones de personas en todo el país.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) presentó los resultados del mercado de trabajo correspondientes al cuarto trimestre de 2025, confirmando una tendencia que mantuvo en vilo a especialistas y trabajadores durante todo el año: el desempleo ascendió al 7,5%. Esta cifra marca un retroceso frente al 6,4% registrado al finalizar 2024, evidenciando las dificultades de la economía para absorber la demanda laboral en un contexto de estancamiento del PIB y alta informalidad.
El salto en los indicadores no solo es anual, sino que muestra un deterioro respecto al trimestre previo. Durante el tercer trimestre de 2025, la desocupación había logrado una baja transitoria situándose en el 6,6%. Sin embargo, la dinámica del último tramo del año revirtió esa mejora, sumando a 156.000 personas adicionales a la búsqueda activa de empleo sin éxito en los principales conglomerados urbanos.
Si se proyectan los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) a la población total de Argentina —estimada en aproximadamente 46,4 millones de habitantes—, la cifra de desocupados alcanza los 1.717.125 ciudadanos.
La coyuntura laboral de finales de 2025 se define por tres ejes críticos:
Los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC concentran a 1.093.000 desocupados, un incremento significativo frente al millón de personas reportado en periodos anteriores.
La tasa de informalidad laboral se ubicó en el 43%, lo que representa a 5,8 millones de trabajadores sin aportes ni seguridad social, un punto porcentual por encima del cierre de 2024.
A pesar del aumento en la desocupación, la tasa de ocupados demandantes de empleo —personas que tienen trabajo pero buscan otro para mejorar sus ingresos— se mantuvo elevada en un 16,5%, reflejando la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
A pesar del cierre negativo, el año 2025 mostró comportamientos dispares. Mientras que sectores como el agro y la energía impulsaron un crecimiento del PBI del 4,4%, el mercado laboral no logró capitalizar ese derrame de forma homogénea. El empleo privado registrado mostró signos de agotamiento, y la mayoría de los nuevos puestos se volcaron hacia la informalidad o el cuentapropismo.
Para marzo de 2026, las consultoras privadas y organismos como ManpowerGroup observan una expectativa neta de empleo de +10%, sugiriendo un posible repunte moderado, aunque el desafío de integrar a los más de 1,7 millones de argentinos desocupados sigue siendo la prioridad de la agenda económica.
